Mamá, ¡ten paciencia!

Hace unos meses leí una publicación en internet, donde una persona estaba tratando de vender un Saguaro. Su publicacion decía algo como “200 dólares por Saguaro de 6 metros, creo que tiene 10 años”. Tuve que detenerme y reirme. Y aunque, rara vez leo los comentarios de la gente después de una publicación así, quise leer un poco.

Ya se imaginarán, la guerra en el internet comenzó inmediatamente. Resulta que esta persona no era del desierto, no tenía ni la mas mínima idea de qué era un Saguaro, que toma alrededor de 100 años para llegar a medir 4 metros y para que le comience a crecer un brazo. Además que es ilegal sacar un Saguaro.

Pues así es como soy al criar a mis hijos. Se me olvida que su maduración es un proceso lento, muy lento. Y a veces me veo tentada a querer poner mi atención a “proyectos” que van a retribuirme más rápidamente, a actividades que me van a hacer ganar logros o la admiración de la gente o por lo menos me van a dejar con una sensación de triunfo al final del día.

Pues hoy es un día en el que siento que lo que hago con mis hijos no es muy relevante. En el que el crecimiento es invisible.

Intenté enseñarle a escribir el número 2 a mi hija. Tomó tanto tiempo en hacer un garabato que nadie reconocería como el número dos. Terminé cansada y frustrada.

Estoy en el segundo día de entrenar a mi hijo a ir al baño. Y parece que no le importa, no tiene ni el más mínimo interés en usar el baño, ni siquiera le enfada el estar sucio. Y yo ya quiero tomar la decisón de “mejor nos esperamos a que este niño esté mas grande”. Así como lo hice hace seis meses…

Pero la mayoría de los proyectos de valor, los que están bien hechos, y producen resultados duraderos, toman tiempo.

Y Dios sigue siendo fiel conmigo. No solo con mis hijos. Sino que el sigue trabajando en las areas de mí en las que todavía el no es el Rey completamente. El sigue trabajando en mi paciencia. En mi (falta de) confianza en el, en mi egoísmo.

Espíritu de Dios, sigue aumentando tu fruto en mí: gozo, paz, paciencia, bondad, fe, autocontrol (Gálatas 5:22-23)…

y ayúdame a tener mayor fe en el trabajo que estás haciendo en mis hijos a través de mí y a regocijarme en el “ahora”. Hazme valorar el carácter que estas creando en mi en lugar de una carrera profesional. Dáme un corazon agradecido por la etapa en la que estoy ahora. Amén.

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