Cuidando mi cuerpo para la gloria de Dios

woman stretching on ground

Siempre odié hacer ejercicio. De niña detestaba correr, ¿quién no odiaría hacer Educación Física a las 12 del medio día en pleno calor del desierto? En mis años de adolescencia y juventud evité a toda costa jugar a los deportes. Me daba vergüenza que mis compañeros me vieran ponerme roja y sudar a chorros. Además, nunca llegaría a ser tan buena jugando basketball como mi hermana Denisse. No me daba cuenta que tenía motivaciones egoístas y vanidosas.

Tenía un concepto errado de lo que es el entrenamiento físico.

Entrena tu corazón

En su nuevo libro, Entrena tu corazón, Daniel Cabús, nos ayuda a ver a nuestros cuerpos como algo que debemos cuidar. Él nos anima a usar nuestros cuerpos correctamente para traer gloria a Dios y para amar a Su iglesia. A esto, Cabús lo ha llamado: «Mayordomía corporal bíblica» o «MCB», recordándonos lo que dice Efesios 2:10.

«Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuáles Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.»

Comencé con un concepto muy errado del ejercicio y la comida. Ir al gimnasio y tener una dieta estricta estaban relacionados con querer tener cierto tipo de cuerpo. Y como cristiana, eso me parecía pecaminoso. Sin darme cuenta que no prestar atención a mi cuerpo o no entrenarlo para dar su mejor trabajo también podría ser pecaminoso.

El espíritu no está peleado con el cuerpo

El cuidado del cuerpo no es un tema del que hablamos frecuentemente los cristianos. Hemos llegado a pensar que cuidar los asuntos espirituales son prioridad y que cuidar el cuerpo es vanidad. Pero Dios nos ha dado cuerpos físicos. Y Dios quiere que los usemos para Su gloria, llevando a cabo las buenas obras a las cuales el Señor nos llamó.

«Fuimos creados para movernos, para que, a través del estímulo del movimiento, nuestro cuerpo reaccione y efectúe aquello para lo cual ha sido creado. Cada proceso mecánico del cuerpo no solo debería asombrarnos por sus capacidades, sino que tales destrezas y agilidades apuntan a su Creador.»
-Daniel Cabús, Entrena tu corazón, p. 29

El cuidado del cuerpo no está peleado con el cuidado del espíritu. Si no cuidamos nuestro cuerpo, nuestro espíritu también puede sufrir. Descuidar el cuerpo puede provocar daños metabólicos, distorsiones de los procesos hormonales, alteraciones de nuestros niveles de energía, salud cardíaca, procesos emocionales y hasta mentales.

Libro titulado 'Entrena tu corazón' de Daniel Cabús, sosteniéndolo frente a una estantería llena de libros.
«Ser cristiano significa ser modelo, referencia, molde, patrón, el ideal de cómo debe vivirse la vida saludable.»
-Daniel Cabús

Si Dios nos ha dado un cuerpo, y lo hizo, este le pertenece a Él. Y, aunque no tenemos una dieta o rutina de ejercicio explícitos en la Biblia, Dios nos ha provisto de la ciencia para poder hacer uso de esa herramienta en nuestras manos.

Entrenamos para adorar a Dios

Un cristiano debe cuidar su cuerpo, pero no por las razones que lo hace la mayoría de la gente: para verse bien, para ser admirados, para tener vidas más largas o para ganar trofeos. Un cristiano cuida su cuerpo para poder amar a Dios y a su prójimo de una mejor manera

Deuteronomio 6:4-5 dice: «Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza».

Cristo lo dijo de una manera similar: «Uno de ellos, intérprete de la ley, para poner a prueba a Jesús, le preguntó: «Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley?». Y Él le contestó: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y primer mandamiento. Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas»». (Mt 22:35-37)

Hablando del ejercicio físico, Cabús dice:

«Cuando los cristianos llenos del Espíritu viven vidas saludables equilibradas, no solamente es un acto de adoración al Señor a través de la mayordomía, sino que también los no creyentes glorificarán al Señor al ver las buenas obras saludables para con nuestro cuerpo y para la gloria de nuestro Señor.» p.64

Adorar a Dios se trata de cuidar todos los aspectos de nuestra vida bajo la vista de Dios, queriendo agradarle a Él y no para nuestra propia gloria. Yo comencé con ideas falsas de lo que es el ejercicio. Pero más adelante aprendí que para cuidar bien a los demás (a mis pacientes y a mis hijos), primero debía cuidar el instrumento que Dios me dio para realizar estas actividades: mi cuerpo.

Adorar a Dios requiere esfuerzo

Ya sea que sirvas a Dios predicando, dirigiendo la alabanza, enseñando a niños o sirviendo en tu hogar, cada acto de servicio requiere disciplina y esfuerzo. Dios se merece lo mejor de nosotros ¿Por qué no habría de serlo así en el cuidado de nuestros cuerpos? No solo esto, sino que al cuidar nuestros cuerpos con una buena alimentación y una buena rutina de ejercicio podemos realizar las demás actividades de una mejor manera.

Página del libro que muestra un plan de entrenamiento y una cita sobre el cuidado del cuerpo.
Entre las páginas de Entrena tu corazón encontrarás rutinas y tablas para ir llevando un récord de tus repeticiones.

Dios nos ha provisto de muchos recursos para tener conocimiento del funcionamiento de nuestros cuerpos. Si estás leyendo esto es porque tienes una computadora o un teléfono móvil. Te animo a buscar una rutina de ejercicio para incrementar fuerza muscular y energía. Más que nada, te animo a levantarte de tu silla y comenzar a activarte.

«Deberíamos sentir una profunda vergüenza y arrepentirnos de no ser la luz que deberíamos ser ante el mundo, y pedir perdón al Creador de nuestros cuerpos por no usar las ciencias que Él creó para Su gloria y beneficio de Su pueblo.» p.155

Me gusta que Entrena tu corazón no solo nos enseña a ver el ejercicio de una manera correcta. Este también nos muestra formas prácticas de llevarlo a cabo. Su autor diseñó estas rutinas desde su conocimiento y experiencia como entrenador físico.

Entrenar nos ayuda a servir mejor

Llevo cinco años con una rutina de salir a correr y levantar pesas constantemente. Lo hago porque así puedo realizar cada tarea que Dios pone delante de mí con mayor energía y una mejor actitud. Ayer pude correr detrás de mi hijo que está aprendiendo a andar en bicicleta, hoy pude seguirlo alrededor de la piscina durante su clase de natación. Ayer saqué la maleza en mi jardín y hoy cargué cajas de materiales para la renovación de mi baño.

Entreno para ser mejor mamá y ama de casa. ¿Cuál es tu motivación?

Te animo a leer este libro y comenzar a ver tu cuerpo como algo que Dios creó para Su gloria.

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