3 Pecados en los que Fácilmente Resbalo como Ama de Casa

Tal vez como madre trabajadora también puedes caer en esto, pero ya que el ser ama de casa es mi “puesto de trabajo” de todo el día, creo que me es más fácil fallar de estas maneras:

1. Pereza

Sin un horario, sin un “jefe”, sin actividades específicas que hacer o metas que lograr puedo caer en usar las horas en leer o ver materiales que no van a contribuir en la edificación de ningun área de mi hogar y familia. Puedo también dedicarme a reunirme con personas sin un propósito de enseñarnos o animarnos unas a otras.

La Biblia habla ampliamente acerca de la pereza en el libro de Proverbios:

“Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir?¿Cuándo te levantarás de tu sueño? (Prov 6:6-9)

2. Negligencia

Al estar todo el día en casa, puedo creer la idea de que al simplemente estar con mis hijos físicamente, les estoy dando lo mejor. Cuando talves no les estoy prestando atención, los he dejado que vean mucha televisión o que jueguen solos sin usar el tiempo sábiamente para instruirlos en el Señor ni para enseñarles a ser responsables en las tareas que ellos ya pueden realizar (levantar sus juguetes, colocar su ropa sucia en su lugar, usar sus manos para aprender a escribir o colorear, etc.)

“Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros”. Tito 2:6-8

3. Frustración y Enojo

Hay muchos días en los que no tengo nada de pereza, sino todo lo contrario. Quiero lograr mucho más de lo que mi horario me permite. Y puedo comenzar a frustrarme con mis hijos por no permitirme terminar mis labores. Sí, mis hijos no necesitan ser entretenidos constantemente por mí. Pero aún son pequeños y hay tantas cosas para las que me necesitan. Ese es mi princial tabajo—ayudarles. Pero a veces creo que es el trabajo de ellos—quitarse de mi camino para que yo pueda lograr lo que yo quiero.

“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.” 1 Pedro 5: 2-4

Señor,
Ayúdame a buscar cumplir con mi trabajo de madre con tu perspectiva, compasión, con tu visión de hacer tesoros eternos. Ayúdame a encontrar el balance de hacer labores de limpieza y administración financiera con ministerio fuera del hogar y con sentarme con mis hijos a instruirlos.
Espíritu de Dios, ¡dáme sabiduría!
En el nombre precioso de Jesucristo, Amén

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