¡Que libertad, que gracia!

¡Que libertad!
¡Que gracia!
No tengo que ser perfecta
Tu ya lo fuiste

Soy toda aceptada
Fuiste rechazado
Fuiste traicionado
Soy completamente amada

Por siempre una hija
Por siempre en la Luz
Por siempre adoptada
Por siempre viva

Por siempre perdonada
Ahora siendo restaurada
Hasta que ese dia venga
Cuando no pueda pecar mas

Ana Robinson

Enter your email to subscribe to notifications from this site

¿De qué se trata Levítico?

De primera instancia creerías que el libro de Levítico se trata de las leyes dadas a los sacerdotes para realizar sus rituales y sacrificios. Y sí, de eso se trata.

Entonces pensarías: ¿que tiene que ver eso conmigo, con la manera en la que adoramos en el siglo XXI o con la manera en la que recibo el perdón de pecados después de la muerte, vida y resurrección de Jesucristo?

Pues aquí están tres lecciones que aprendí de este libro:

1. Levítico es un libro que se trata de Dios

Comencé a leer Levítico esta vez resaltando las frases en las que se encuentra contenida la palabra “Jehová” o “Dios”, y encontré grandes riquezas en estos pasajes.

“Y salió fuego de delante de Jehová, y consumió el holocausto con las grosuras sobre el altar; y viéndolo todo el pueblo, alabaron, y se postraron sobre sus rostros.” Levítico 9:24

¿Te puedes imaginar lo que pensó la gente al ver el fuego? Dios se manifestó de una manera que era visible para las personas. Dios mostró su poder, pero también su interés en estar presente entre su pueblo.

Me sorprendió cuántas veces es mencionado “Dios habló”, “Dios habló a Moisés” (Levítico 6:1, 8, 24; 7:22, 28; 8:1), “Dios dijo”.

2. El sistema de sacrificios apunta hacia el sacrificio definitivo: Jesucristo

Dios nos muestra su gran amor al proveer de una manera de reconciliarse con nosotros. En el antiguo testamento fue a través de sacrificios, ofrendas y rituales. Pero todos ellos apuntan hacia el sacrificio definitivo: Jesucristo.

“Porque convenía que tuviéramos tal Sumo Sacerdote: santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores, y exaltado más allá de los cielos, que no necesita, como aquellos sumos sacerdotes, ofrecer sacrificios diariamente, primero por sus propios pecados y después por los pecados del pueblo. Porque esto Jesús lo hizo una vez para siempre, cuando El mismo se ofreció. Porque la Ley designa como sumos sacerdotes a hombres débiles, pero la palabra del juramento, que vino después de la Ley, designa al Hijo, hecho perfecto para siempre.” Hebreos 7:26-28 NBLH

3. Podemos y debemos buscar la santidad como Dios lo indica.

El nos ha hecho suyos y los suyos buscan agradarle.

“Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo.” Levítico 11:45

Esta no es una indicación solo para el antiguo pueblo de Dios, sino para nosotros también. Observa cómo el apóstol Pedro cita este mismo versículo:

“Como hijos obedientes, no se conformen a los deseos que antes tenian en su ignorancia; sino que así como Aquel que los llamó es santo, así también sean ustedes santos en toda su manera de vivir. Porque escrito está: ‘SEAN SANTOS, PORQUE YO SOY SANTO.’ ” 1 Pedro 1:14-16 NBLH

¡Ayúdame a odiar mi pecado, oh Señor, como tu lo odias!

Enter your email to subscribe to notifications from this site

You are still good

The first sign of a tulip that has been dormant during the freezing winter

In the morning you are good
And at night you are good

When I’m strong you are good
And in my weakest day you are good

When the light shines
and the flowers bloom
you are good
And when every leaf
of my tree has fallen
you are still good

You will not leave me,
nor will you forsake me (Heb 13:5)
And there is nothing
that can separate me
from your love (Rom 8:38-39)

When my feathers are bright blue
and I can fly high
you are good
And when they turn grey
and I can’t move no more
you are good

When the future
seems bright and promising
you are good
And when all I get to do
is live moment by moment
you are good

When I’m strong you are good
And in my weakest day you are good

In the morning you are good
And at night you are still good

Enter your email to subscribe to notifications from this site

Ocho años

Ocho años. No he llegado aún. Pero Dios me ha permitido ver su gracia.

Ha sido solo por nuestras debilidades y necesidades que hemos tenido que venir a El y buscar de su ayuda. ¡Y el ha sido bueno! Estas son solo algunas lecciones que he aprendido en este tiempo.

  1. John no es un buen dios: solo Dios puede satisfacerme completamente, comprenderme y llenarme de gozo. Temprano en mi matrimonio me di cuenta que no podía venir a John con cada dificultad emocional y esperar que el me diera perfecto ánimo, consejo y paz. Le doy gracias a Dios por el tiempo en el que mi esposo simplemente me dijo que el no podía cargar con todo ese peso.
  2. ¡Callarme y orar!: Yo no tengo ningun poder para cambiarlo a el, ¡pero Dios sí! Hay muchas cosas que tengo que hablar con el. Pero cuando siento el deseo de regañarlo o mandarlo, es mejor callarme.
  3. Orar: sé que dije “orar” ahí arriba. Pero ¡que gran recurso es la oración! El Espíritu Santo me escucha y le habla a el tambien. Puedo ver a Dios trabajando en mi esposo mucho más cuando dedico tiempo específico para orar por el.
  4. Escuchar: No hay nada que le disguste mas a mi esposo que el que yo le interrumpa cuando habla. Es como decirle “¡esperate! lo que yo tengo que decir es mas importante”. Esto es algo con lo que tengo que trabajar activamente. No estoy bien ejercitada, pero estoy empezando a entrenarme. Espero poder hacerlo después en “automático”.
  5. Dar de mi tiempo: tengo muy poco “tiempo libre”, especialmente con niños pequeñitos. Es un sacrificio, no le quiero dar a mi esposo mi tiempo y atención, pero lo necesita. Le pido a Dios que me dé sensibilidad y mas cariño por el.

Yo soy egoista y buscaría solamente mis propios deseos, sueños e intereses. Pero El me dá mas de El cada día y solamente de ahí se renueva mi deseo de amar a mi “prójimo” (mi esposo, mis hijos, mi familia, etc.)

“Aquél, respondiendo, dijo:  Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.” Lucas 10:27

¡Jesus lo hizo!

Enter your email to subscribe to notifications from this site

Revisión: La Búsqueda de Dios, por A. W. Tozer

Dios es un ser real, vivo y que sigue hablando.

Si así lo crees, lee este libro, te va a fascinar. El principal tema del autor es que Dios se sigue moviendo, sigue actuando y se sigue comunicando con quienes le buscan con fe en su Palabra (la Biblia).

El punto a donde te quiere llevar Tozer es a anhelar esta relación con Dios, a ser curioso y a avivar tu deseo de tener comunión con El.

“Mi deliberada intención es de estimular este deseo de hallar a Dios…La complacencia es la enemiga mortal de todo crecimiento espiritual . Si no sentimos vivos deseos de verle, Cristo nunca se manifestará a su pueblo. ¡El quiere que le deseemos!”[1]

la estructura del libro

La Búsqueda de Dios es un libro pequeño, de solo 130 páginas, pero de 10 capítulos. Cada capítulo comienza con un versículo que describe a la persona de Dios o al humano en referencia a Dios; cada uno termina con una oración. Dirigiéndote a esta relación personal y comunicación directa a la que cada uno de nosotros tenemos acceso.

Señor, ¡cuán preciosos son tus caminos, y cuán inciertos y sombríos son los nuestros! Enseñanos a morir…” [2]

Particularmente me encanta que termine así. ¡Quiero que Dios esté en cada cosa que intento hacer! Podemos leer mucho, pero si el Espíritu de Dios no interviene y hace el cambio en nuestro corazón, nada de lo que leamos va a traer fruto.

un ejemplo

“Usted y yo somos en pequeño (exceptuando nuestros pecados) lo que Dios es en grande. Habiendo sido hechos a la imagen suya, tenemos la facultad de conocerle. Cuando estamos en pecado, carecemos de ese poder, pero cuando el Espíritu nos da vida en la regeneración, todo nuestro ser siente el parentesco con Dios. Y gozoso se apresura a conocerlo. Este es el nacimiento celestial sin el cual no podemos ver el reino de Dios. Pero la regeneración, o nuevo nacimiento, no es el fin del proceso sino simplemente el principio. Es el mero momento cuando comenzamos la búsqueda, la feliz exploración que hace el alma en busca de las inescrutables riquezas de la Divinidad. Es ahí donde comenzamos, pero nadie puede decir dónde nos detendremos, pues las misteriosas profundidades de Dios, Trino y Unico, no tienen fin.”[3]

¿A poco no pudiste saborear de esa cercanía con la que se refiere el autor hacia Dios?

Enter your email to subscribe to notifications from this site

Referencias:
[1] Pp. 17
[2] Pp. 47-48
[3] Pp. 14

Tengo niños pequeños, ¿cómo puedo crecer espiritualmente?

Tengo tantos planes, tantas listas, tantas metas que lograr. Proyectos de oficina, de escritura, de limpieza, de lectura, de memorización, de jardinería, de pagos, de comidas…¡de todo!

¿Cómo se supone que pueda crecer espiritualmente en este tiempo? Si hay tantas demandas. Especialmente en este tiempo cuando mis hijos dependen tanto de mí. Para ir al baño, para comer, para vestirse, para bañarse, para subirse al carro, para bajarse del carro…¡para todo!

Sinceramente, necesito empezar escribiéndote esto haciendo una oración:

Dios,
Perdóname por a veces ver a mis hijos como estorbos de mis metas en lugar de verlos siempre como regalos tuyos (Salmo 127:3) y como instrumentos en tus manos para moldearme a mí para que me parezca más a Cristo. Permíteme ver cada necesidad de ellos como una oportunidad para servirte (Mateo 25:35-40) y darte gloria a Ti (Colosenses 3:23).
En el nombre de Jesucristo, Amén.

Confía en la soberanía de Dios

Imagina que vas manejando hacia un lugar y comienza a llover. Decides dar la vuelta, regresar e ir a un lugar mas cercano, siguiendo el mismo objetivo: sentarte a tomar café y trabajar en tu computadora.

Siento que así es esto de crecer con Dios cuando tienes niños pequeños. Aunque habías decidido ir a tu lugar favorito y terminaste en un lugar menos moderno o cómodo, el objetivo principal se cumplió.

Dios sigue haciendo su trabajo, en esta etapa. De una manera diferente. Pero el sigue siendo fiel, presente y dándote más de Él. Aún más, esta es su forma de hacerte crecer, esto no es para el un obstáculo o un contratiempo con el cual el tenga que maniobrar y hacer ajustes para lograr Sus propósitos en ti. Esta etapa de tu vida es la que él quiere usar en este momento para cultivar en ti el carácter de Cristo.

“El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” Filipenses 1:6b RVR60

pídele ayuda a dios

Si el Espíritu de Dios está en ti, este deseo de conocer más de él y de ser usada en tu comunidad es algo bueno.

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve mas para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.” Mateo 5:13,14

Podemos venir a él, con honestidad y pedirle que nos ayude a encontrar el tiempo y el espacio para hablar con él y seguir aprendiendo de él (Mateo 7:7-9). Este deseo que Dios puso en tu corazón no debería causarte ansiedad o culpabilidad.

Padre, provéeme del espacio y tiempo para pasar tiempo en oración y en la lectura de la Palabra. Dame creatividad para adaptarme a esta nueva etapa de mi vida tan ocupada. Usa el tiempo que tu pones en mis manos y dame sabiduría para discernir cuándo servir y cuándo pasar tiempo a solas contigo. Y ayúdame a ver a mis hijos siempre como discípulos que tu has puesto para que yo sirva e instruya en tu Palabra. (Deuteronomio 6:7)

5 cosas prácticas

Aquí te van algunas actividades que me han ayudado a adaptarme y seguir aprendiendo del Señor:

  1. Tener mis prioridades y metas listas al inicio del día. Mi plan de ayer era leer 2da Samuel capítulos 5, 6 y 7. Los leí en aproximadamente 5 partes separadas. Fui interrumpida, pero seguí regresando a mi Biblia abierta en la cocina, en lugar de cerrar mi Biblia después de la primera interrupción y olvidarme de ella por el resto del día.
  2. Leer la Biblia en voz alta a mis hijos (si es bebé, el solo quiere escuchar tu voz). Mientras estaban jugando viéndose sus manos, algunas veces me acosté con ellos en el suelo con la Biblia abierta y leyéndoles. No importa si no tengo completo silencio como lo tenía antes. Su Palabra es viva y eficaz, ¡puede hacer su trabajo aún a través del ruido y las interrupciones! Mientras desayunamos o almorzamos es una buena hora también.
  3. Leer historias de la Biblia para niños. Puedes encontrar algunas buenas opciones y leer pidiéndole que El use estas historias sencillas para enseñarte a ti también.
  4. ¿Puedes salir de tu casa? si tu esposo, mamá o amiga puede visitarte por unas horas, pero absolutamente necesitas tiempo a solas con Dios, pide que se queden unas horas con tus hijos. Encuentra un parque, una biblioteca o aún tu propio cuarto.
  5. Memorizar versículos. Esta es una de las prácticas favoritas en estos últimos meses. Mi hija tiene 3 años y le gusta decir sus versículos a cada rato y decírselo a cuanta gente encuentra. He descubierto que mi capacidad de memorizar no es tan mala. Los escribo en tarjetas pequeñas que traigo en mi bolsa, los escribo en un pizarrón blanco y los decimos a la hora de cenar y de ir a dormir.

A.W. Tozer dice: “Recordémosle a Dios en nuestro tiempo de oración privada que cada acto, lo hacemos para Su gloria; entonces suplementemos ese tiempo con mil oraciones en nuestra mente mientras caminamos por esta vida. Practiquemos el arte fino de hacer de cada trabajo una manifestación sacerdotal. Creamos que Dios está en todos nuestros actos simples y aprendamos a encontrarle a Él ahí.” [1]

Referencia:

[1] Tozer, A. W., (1977), La Búsqueda de Dios, Chicago, Illinois, The Moody Bible Institute of Chicago

Otros recursos:

Este artículo de Jen Wilkin menciona algunas maneras de servir a nuestros hijos cuando los vemos como nuestro “prójimo”.

Este artículo de Risen Motherhood comparte “Seis ideas de mantenerte en la Palabra cuando eres una mamá joven”

Enter your email to subscribe to notifications from this site

¿Soy una administradora gozosa o una reina regañona?

Me acabo de dar cuenta…
si tan solo alguien me dijera…
si tan solo escuchara.

Me acabo de dar cuenta de que tengo problemas con el control. Me acabo de dar cuenta porque he descubierto que cuando se acerca el fin de semana, comienzo a tener estrés.

El fin de semana es cuando mi esposo está en casa, cuando hacemos actividades fuera de lo ordinario…decidimos salir al zoológico o al museo sin mucha planeación. Dejamos que los niños se vayan a la cama un poco mas tarde y que vean mas televisión de lo normal. También es cuando tenemos visitantes por algunos días en nuestra casa.

¿Cuándo comencé a creer que soy dueña de mi casa? ¿De los horarios de mis hijos y de el de mi esposo?

¿Cuándo comencé a pensar que el orden de mi casa, la educación de mis hijos y cuánto tiempo pasan en las pantallas eran tan importantes como para estar dispuesta a enojarme, levantar mi voz, enfadarme con otros adultos que quieren establecer reglas cuando visitan o estar sin gozo?

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” Filipenses 2:3-4 RVR60

Señor, cambia mi corazón. Hazme una administradora gozosa de mi hogar en lugar de una reina regañona.

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Filipenses 2:5-8 RVR60

Confieso que he llegado a pensar que mi casa, mi tiempo y mis posesiones me pertenecen a mí y están para servirme a mí. Confieso que aún cuando quiero que sean usadas para tu servicio, he llegado a pensar que yo se cual es la mejor manera de que mis recursos sean usados.

“Esta no es mi casa, yo solo vivo en ella”

John Robinson (mi esposo)

Ayúdame a confiar más y más en tu Soberanía y en eso, poner todo lo que tengo a tus pies. Confiando en que tu lo vas a usar de la mejor manera.

En Cristo, Jesús. Amén.

Enter your email to subscribe to notifications from this site