¿Eres una administradora gozosa o una reina regañona?

Me acabo de dar cuenta…
si tan solo alguien me dijera…
si tan solo escuchara.

Me acabo de dar cuenta de que tengo problemas con el control. Me acabo de dar cuenta porque he descubierto que cuando se acerca el fin de semana, comienzo a tener estrés.

El fin de semana es cuando mi esposo está en casa, cuando hacemos actividades fuera de lo ordinario…decidimos salir al zoológico o al museo sin mucha planeación. Dejamos que los niños se vayan a la cama un poco mas tarde y que vean mas televisión de lo normal. También es cuando tenemos visitantes por algunos días en nuestra casa.

¿Cuándo comencé a creer que soy dueña de mi casa? ¿De los horarios de mis hijos y de el de mi esposo?

¿Cuándo comencé a pensar que el orden de mi casa, la educación de mis hijos y cuánto tiempo pasan en las pantallas eran tan importantes como para estar dispuesta a enojarme, levantar mi voz, enfadarme con otros adultos que quieren establecer reglas cuando visitan o estar sin gozo?

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” Filipenses 2:3-4 RVR60

Señor, cambia mi corazón. Hazme una administradora gozosa de mi hogar en lugar de una reina regañona.

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Filipenses 2:5-8 RVR60

Confieso que he llegado a pensar que mi casa, mi tiempo y mis posesiones me pertenecen a mí y están para servirme a mí. Confieso que aún cuando quiero que sean usadas para tu servicio, he llegado a pensar que yo se cual es la mejor manera de que mis recursos sean usados.

“Esta no es mi casa, yo solo vivo en ella”

John Robinson (mi esposo)

Ayúdame a confiar más y más en tu Soberanía y en eso, poner todo lo que tengo a tus pies. Confiando en que tu lo vas a usar de la mejor manera.

En Cristo, Jesús. Amén.

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Jesus, change my heart

Change my heart and make it yours
Change my heart and make it yours
From my doubt release me
From my selfishness deliver me

Change my heart and make it yours
From pride abstain me
From pride abstain me
Jesus, change my heart

Jesus, Jesus change my heart
And make it one that loves You and You alone
May all glory be to You
May I never steal any of Your praises

Ana Robinson

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Oración de humildad

“Oh fuente de todo bien,
Destruye todo pensamiento altivo en mí,
Haz añicos mi orgullo y dispérsalo al viento,
Aniquila hasta el último ápice de farisaísmo,
Implanta en mí la verdadera humildad de espíritu,
Rebájame hasta el aborrecimiento propio,
Abre en mí una fuente de lágrimas penitenciales,
Quebrántame y luego recomponme.”

Tomado de El Valle de la Visión: Antología de oraciones y devociones puritanas

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Mi oración a mitad del día

Hoy en la mañana estaba orando pidiéndole a Dios que me ayudara a confiar en él y no obsesionarme con mis hijos. A no hacer ídolos de ellos. Pero a mitad del día mi oración puede ser totalmente diferente:

Dios, ayúdame a amar a mis hijos como tu los amas. Ayúdame a mostrar misericordia y gracia así como tu los muestras a mí. 

Ayúdame a ser amable, paciente, gozosa…lenta para la ira.

Salmos 86:15

“Más tu Señor, Dios misericordioso y clemente. Lento para la ira y grande en misericordia y verdad.”

Ayúdame a recordar que el aprender a obedecer no es algo natural. Que sus corazones tienen que ser transformados por tí. ¡Transforma sus corazones! Rompe el poder del pecado en ellos. Hazles comprender que son esclavos del pecado y necesitan que tu los rescates.

¡Qué gran privilegio me has dado de poder guiarlos! Ayúdame a ser paciente en el proceso que estás llevando a cabo en ellos. Ayúdame a ser diligente en enseñarles la verdad. 

Dame un corazón de servicio. Ayúdales a entender que tu eres el único Rey. Y en las situaciones de caos, ruido, desobediencia, rebeldía. Ayúdame a confiar que tú estas haciendo el trabajo en ellos.

En Cristo, Jesús. Amén.

Esta es mi oración, que yo no me vea como mejor que ellos. Que yo también recuerde que yo he sido rescatada de mi propia rebeldía y en agradecimiento pueda ser paciente en el proceso de su rescate.

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