Revisión: La Búsqueda de Dios, por A. W. Tozer

Dios es un ser real, vivo y que sigue hablando.

Si así lo crees, lee este libro, te va a fascinar. El principal tema del autor es que Dios se sigue moviendo, sigue actuando y se sigue comunicando con quienes le buscan con fe en su Palabra (la Biblia).

El punto a donde te quiere llevar Tozer es a anhelar esta relación con Dios, a ser curioso y a avivar tu deseo de tener comunión con El.

“Mi deliberada intención es de estimular este deseo de hallar a Dios…La complacencia es la enemiga mortal de todo crecimiento espiritual . Si no sentimos vivos deseos de verle, Cristo nunca se manifestará a su pueblo. ¡El quiere que le deseemos!”[1]

la estructura del libro

La Búsqueda de Dios es un libro pequeño, de solo 130 páginas, pero de 10 capítulos. Cada capítulo comienza con un versículo que describe a la persona de Dios o al humano en referencia a Dios; cada uno termina con una oración. Dirigiéndote a esta relación personal y comunicación directa a la que cada uno de nosotros tenemos acceso.

Señor, ¡cuán preciosos son tus caminos, y cuán inciertos y sombríos son los nuestros! Enseñanos a morir…” [2]

Particularmente me encanta que termine así. ¡Quiero que Dios esté en cada cosa que intento hacer! Podemos leer mucho, pero si el Espíritu de Dios no interviene y hace el cambio en nuestro corazón, nada de lo que leamos va a traer fruto.

un ejemplo

“Usted y yo somos en pequeño (exceptuando nuestros pecados) lo que Dios es en grande. Habiendo sido hechos a la imagen suya, tenemos la facultad de conocerle. Cuando estamos en pecado, carecemos de ese poder, pero cuando el Espíritu nos da vida en la regeneración, todo nuestro ser siente el parentesco con Dios. Y gozoso se apresura a conocerlo. Este es el nacimiento celestial sin el cual no podemos ver el reino de Dios. Pero la regeneración, o nuevo nacimiento, no es el fin del proceso sino simplemente el principio. Es el mero momento cuando comenzamos la búsqueda, la feliz exploración que hace el alma en busca de las inescrutables riquezas de la Divinidad. Es ahí donde comenzamos, pero nadie puede decir dónde nos detendremos, pues las misteriosas profundidades de Dios, Trino y Unico, no tienen fin.”[3]

¿A poco no pudiste saborear de esa cercanía con la que se refiere el autor hacia Dios?

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Referencias:
[1] Pp. 17
[2] Pp. 47-48
[3] Pp. 14

Tengo niños pequeños, ¿cómo puedo crecer espiritualmente?

Tengo tantos planes, tantas listas, tantas metas que lograr. Proyectos de oficina, de escritura, de limpieza, de lectura, de memorización, de jardinería, de pagos, de comidas…¡de todo!

¿Cómo se supone que pueda crecer espiritualmente en este tiempo? Si hay tantas demandas. Especialmente en este tiempo cuando mis hijos dependen tanto de mí. Para ir al baño, para comer, para vestirse, para bañarse, para subirse al carro, para bajarse del carro…¡para todo!

Sinceramente, necesito empezar escribiéndote esto haciendo una oración:

Dios,
Perdóname por a veces ver a mis hijos como estorbos de mis metas en lugar de verlos siempre como regalos tuyos (Salmo 127:3) y como instrumentos en tus manos para moldearme a mí para que me parezca más a Cristo. Permíteme ver cada necesidad de ellos como una oportunidad para servirte (Mateo 25:35-40) y darte gloria a Ti (Colosenses 3:23).
En el nombre de Jesucristo, Amén.

Confía en la soberanía de Dios

Imagina que vas manejando hacia un lugar y comienza a llover. Decides dar la vuelta, regresar e ir a un lugar mas cercano, siguiendo el mismo objetivo: sentarte a tomar café y trabajar en tu computadora.

Siento que así es esto de crecer con Dios cuando tienes niños pequeños. Aunque habías decidido ir a tu lugar favorito y terminaste en un lugar menos moderno o cómodo, el objetivo principal se cumplió.

Dios sigue haciendo su trabajo, en esta etapa. De una manera diferente. Pero el sigue siendo fiel, presente y dándote más de Él. Aún más, esta es su forma de hacerte crecer, esto no es para el un obstáculo o un contratiempo con el cual el tenga que maniobrar y hacer ajustes para lograr Sus propósitos en ti. Esta etapa de tu vida es la que él quiere usar en este momento para cultivar en ti el carácter de Cristo.

“El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” Filipenses 1:6b RVR60

pídele ayuda a dios

Si el Espíritu de Dios está en ti, este deseo de conocer más de él y de ser usada en tu comunidad es algo bueno.

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve mas para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.” Mateo 5:13,14

Podemos venir a él, con honestidad y pedirle que nos ayude a encontrar el tiempo y el espacio para hablar con él y seguir aprendiendo de él (Mateo 7:7-9). Este deseo que Dios puso en tu corazón no debería causarte ansiedad o culpabilidad.

Padre, provéeme del espacio y tiempo para pasar tiempo en oración y en la lectura de la Palabra. Dame creatividad para adaptarme a esta nueva etapa de mi vida tan ocupada. Usa el tiempo que tu pones en mis manos y dame sabiduría para discernir cuándo servir y cuándo pasar tiempo a solas contigo. Y ayúdame a ver a mis hijos siempre como discípulos que tu has puesto para que yo sirva e instruya en tu Palabra. (Deuteronomio 6:7)

5 cosas prácticas

Aquí te van algunas actividades que me han ayudado a adaptarme y seguir aprendiendo del Señor:

  1. Tener mis prioridades y metas listas al inicio del día. Mi plan de ayer era leer 2da Samuel capítulos 5, 6 y 7. Los leí en aproximadamente 5 partes separadas. Fui interrumpida, pero seguí regresando a mi Biblia abierta en la cocina, en lugar de cerrar mi Biblia después de la primera interrupción y olvidarme de ella por el resto del día.
  2. Leer la Biblia en voz alta a mis hijos (si es bebé, el solo quiere escuchar tu voz). Mientras estaban jugando viéndose sus manos, algunas veces me acosté con ellos en el suelo con la Biblia abierta y leyéndoles. No importa si no tengo completo silencio como lo tenía antes. Su Palabra es viva y eficaz, ¡puede hacer su trabajo aún a través del ruido y las interrupciones! Mientras desayunamos o almorzamos es una buena hora también.
  3. Leer historias de la Biblia para niños. Puedes encontrar algunas buenas opciones y leer pidiéndole que El use estas historias sencillas para enseñarte a ti también.
  4. ¿Puedes salir de tu casa? si tu esposo, mamá o amiga puede visitarte por unas horas, pero absolutamente necesitas tiempo a solas con Dios, pide que se queden unas horas con tus hijos. Encuentra un parque, una biblioteca o aún tu propio cuarto.
  5. Memorizar versículos. Esta es una de las prácticas favoritas en estos últimos meses. Mi hija tiene 3 años y le gusta decir sus versículos a cada rato y decírselo a cuanta gente encuentra. He descubierto que mi capacidad de memorizar no es tan mala. Los escribo en tarjetas pequeñas que traigo en mi bolsa, los escribo en un pizarrón blanco y los decimos a la hora de cenar y de ir a dormir.

A.W. Tozer dice: “Recordémosle a Dios en nuestro tiempo de oración privada que cada acto, lo hacemos para Su gloria; entonces suplementemos ese tiempo con mil oraciones en nuestra mente mientras caminamos por esta vida. Practiquemos el arte fino de hacer de cada trabajo una manifestación sacerdotal. Creamos que Dios está en todos nuestros actos simples y aprendamos a encontrarle a Él ahí.” [1]

Referencia:

[1] Tozer, A. W., (1977), La Búsqueda de Dios, Chicago, Illinois, The Moody Bible Institute of Chicago

Otros recursos:

Este articulo de Jen Wilkin menciona algunas maneras de servir a nuestros hijos cuando los vemos como nuestro “prójimo”.

Este artículo de Risen Motherhood comparte “Seis ideas de mantenerte en la Palabra cuando eres una mamá joven”

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¿Soy una administradora gozosa o una reina regañona?

Me acabo de dar cuenta…
si tan solo alguien me dijera…
si tan solo escuchara.

Me acabo de dar cuenta de que tengo problemas con el control. Me acabo de dar cuenta porque he descubierto que cuando se acerca el fin de semana, comienzo a tener estrés.

El fin de semana es cuando mi esposo está en casa, cuando hacemos actividades fuera de lo ordinario…decidimos salir al zoológico o al museo sin mucha planeación. Dejamos que los niños se vayan a la cama un poco mas tarde y que vean mas televisión de lo normal. También es cuando tenemos visitantes por algunos días en nuestra casa.

¿Cuándo comencé a creer que soy dueña de mi casa? ¿De los horarios de mis hijos y de el de mi esposo?

¿Cuándo comencé a pensar que el orden de mi casa, la educación de mis hijos y cuánto tiempo pasan en las pantallas eran tan importantes como para estar dispuesta a enojarme, levantar mi voz, enfadarme con otros adultos que quieren establecer reglas cuando visitan o estar sin gozo?

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” Filipenses 2:3-4 RVR60

Señor, cambia mi corazón. Hazme una administradora gozosa de mi hogar en lugar de una reina regañona.

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Filipenses 2:5-8 RVR60

Confieso que he llegado a pensar que mi casa, mi tiempo y mis posesiones me pertenecen a mí y están para servirme a mí. Confieso que aún cuando quiero que sean usadas para tu servicio, he llegado a pensar que yo se cual es la mejor manera de que mis recursos sean usados.

“Esta no es mi casa, yo solo vivo en ella”

John Robinson (mi esposo)

Ayúdame a confiar más y más en tu Soberanía y en eso, poner todo lo que tengo a tus pies. Confiando en que tu lo vas a usar de la mejor manera.

En Cristo, Jesús. Amén.

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Jesus, change my heart

Change my heart and make it yours
Change my heart and make it yours
From my doubt release me
From my selfishness deliver me

Change my heart and make it yours
From pride abstain me
From pride abstain me
Jesus, change my heart

Jesus, Jesus change my heart
And make it one that loves You and You alone
May all glory be to You
May I never steal any of your praises

Change my heart and make it yours
Change my heart and make it yours
With great faith overwhelm me
May generosity overflow from me

Change my heart and make it yours
With your humility clothe me
With your humility clothe me
Jesus, make me more like You

Ana Robinson

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Oración de humildad

“Oh fuente de todo bien,
Destruye todo pensamiento altivo en mí,
Haz añicos mi orgullo y dispérsalo al viento,
Aniquila hasta el último ápice de farisaísmo,
Implanta en mí la verdadera humildad de espíritu,
Rebájame hasta el aborrecimiento propio,
Abre en mí una fuente de lágrimas penitenciales,
Quebrántame y luego recomponme.”

Tomado de El Valle de la Visión: Antología de oraciones y devociones puritanas

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Mi oración a mitad del día

Hoy en la mañana estaba orando pidiéndole a Dios que me ayudara a confiar en él y no obsesionarme con mis hijos. A no hacer ídolos de ellos. Pero a mitad del día mi oración puede ser totalmente diferente:

Dios, ayúdame a amar a mis hijos como tu los amas. Ayúdame a mostrar misericordia y gracia así como tu los muestras a mí. 

Ayúdame a ser amable, paciente, gozosa…lenta para la ira.

Salmos 86:15

“Más tu Señor, Dios misericordioso y clemente. Lento para la ira y grande en misericordia y verdad.”

Ayúdame a recordar que el aprender a obedecer no es algo natural. Que sus corazones tienen que ser transformados por tí. ¡Transforma sus corazones! Rompe el poder del pecado en ellos. Hazles comprender que son esclavos del pecado y necesitan que tu los rescates.

¡Qué gran privilegio me has dado de poder guiarlos! Ayúdame a ser paciente en el proceso que estás llevando a cabo en ellos. Ayúdame a ser diligente en enseñarles la verdad. 

Dame un corazón de servicio. Ayúdales a entender que tu eres el único Rey. Y en las situaciones de caos, ruido, desobediencia, rebeldía. Ayúdame a confiar que tú estas haciendo el trabajo en ellos.

En Cristo, Jesús. Amén.

Esta es mi oración, que yo no me vea como mejor que ellos. Que yo también recuerde que yo he sido rescatada de mi propia rebeldía y en agradecimiento pueda ser paciente en el proceso de su rescate.

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