Mujer post 2020

Después de dos meses de empezar con esta pandemia, mi amiga Mariana (@storiesformoms) me hizo la siguiente pregunta: ¿Qué estás aprendiendo durante esta etapa que todos estamos viviendo?

Un espejo

Mi respuesta fué que al estar aislada y restringida de apoyarme de otras personas me he dado mayor cuenta de mis debilidades: tiendo a quejarme, a ser impaciente, a sentirme mal por mí misma en lugar de ser agradecida y a enojarme.

La verdad es que las dificultades y pruebas de la vida solo sacan a la luz lo que ya esta escondido en el corazón. Me apena decir que muchas veces confío en Dios de una manera superficial. Pero no quiero quedarme así. Quiero que él me siga transformando para ser más como Cristo. Quiero que estas circunstancias dolorosas o incómodas me sirvan como un espejo. Para verme realmente como soy.

Debo confesar mi falta de gratitud y mi actitud quejumbrosa

Puedo venir al Señor y platicarle mis incomodidades y dificultades. Pero debo hacerlo con una actitud reverente, no con queja o con enojo. Él conoce bien las circunstancias dificiles de este mundo caído (enfermedades, relaciones difíciles, sueños no cumplidos, etc.). Pero Él también me llama a la santidad en todo momento. Mis circunstancias no son excusas para darle lugar al enemigo (el pecado, mis deseos egoístas y la voz de Satanás).

Debo llamarle a mi actitud quejumbrosa lo que es: pecado, falta de agradecimiento, falta de confianza en Dios y en sus planes. Puedo venir confiada al Señor sabiendo que él quiere perdonarme y librarme de ellos.

Oración:
Padre reconozco que he tenido un corazón enaltecido, que no confía en tus planes para mí . Tengo un corazón que quiere seguir mis propios planes y que está dispuesto a ofenderte y a ofender a mi prójimo (mi esposo, mis hijos, etc.) cuando ellos se interponen en mis planes. Perdóname por no amarlos como me amo a mí misma. Perdóname por no darte las gracias por tantas cosas buenas que me das.

Su gracia es mayor

En este tiempo, el Señor también me ha revelado su gracia de una manera más palpable, una gracia que es mucho mayor que mis fallas, su Presencia que la puedo sentir en cada momento ordinario y el poder de su Espíritu para luchar contra mi pecado. Al caer en la queja puedo seguir acudiendo a Él para que cambie mi actitud. ¡Sí puedo sostenerme más fuertemente de él durante la dificultad!

Y por alguna razon que no entiendo, Dios entrena nuestra visión para verlo más claramente después de pasar por una etapa de dificultad. Es como si su presencia se hiciera más tangible, nuestra paciencia aumenta, y nuestra habilidad de perseverar se fortalece.

Una nueva oración

Podemos venir al Señor en oración y pedirle que cambie nuestras circunstancias. Pero debemos tomar un tiempo para pedir también que cambie nuestro carácter y nos haga más como Cristo en medio de estas circunstancias.

Padre, házme:

  • una mujer que no depende de las circunstancias para estar agradecida y alabarte
  • una mujer que en medio de la incertidumbre, se detiene a orar y que aumenta su fe al seguir acudiendo a Aquel que sí puede cambiar las cosas
  • una mujer arraigada a la Fuente de vida

¿Te unes conmigo a hacer esta oración?

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