Nada me ha hecho levantarme en medio del dolor más profundo sino confiar con toda certeza en el Dios que me ve. Ese Dios infinito, no creado, con un poder ilimitado, sabio en Su totalidad, santo, puro, amoroso y misericordioso ve mi dolor y no se queda con los brazos cruzados sin hacer nada. Él no es ajeno a mi sufrimiento, a mis sentimientos, a las situaciones que me hacen preocuparme y lamentarme.
El Dios que me ve es precisamente uno de los nombres de nuestro Dios (Gn 16:13). Y aquellas que ya hemos depositado nuestra confianza en el sacrificio en la cruz de Su Hijo para el perdón de nuestros pecados, podemos apropiarnos de esta verdad: Dios nos ve. Si hemos creído en el poder de Cristo para nuestra salvación, hemos sido llamadas hijas.
Dios es soberano
Sí, somos hijas, somos herederas de Su reino y somos protegidas por Él. Tenemos el cuidado especial del Padre más amoroso que nos podamos imaginar. Si yo siendo una madre terrenal e imperfecta, me esfuerzo por darle lo mejor a mis hijos, nuestro Dios que está en los cielos, ¿no nos dará también lo mejor?
«Pues si ustedes, siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?»
Mateo 7:11
Nada, ninguna situación, por más dolorosa que esta sea, se escapa de las manos o de la vista de nuestro Creador. Toda vivencia, situación, circunstancia, «accidente», problema, dolor, sufrimiento en la vida del creyente, ya ha sido filtrada por las manos de nuestro poderoso y bondadoso Dios.
Cada situación en la vida del creyente del evangelio obra para bien. «Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito» (Romanos 8:28).
Dios es santo
Cuando comprendí lo que significa que Dios es santo, mi perspectiva al ver cada atributo de Dios revolucionó. No solo Dios es santo en el sentido que es libre de pecado y separado del pecado. Dios es santo en la manera que cada una de Sus acciones tiene intenciones puras, cada uno de Sus deseos, decretos, propósitos, planes y pensamientos son completamente bondadosos y sin mancha.
Durante la dificultad y el dolor puedes descansar en esta verdad: el Dios que te ve, tu Padre, te ama, te cuida y tiene solo planes puros y bondadosos para ti.
«Porque el Señor es bueno;
Para siempre es Su misericordia,
Y Su fidelidad por todas las generaciones.» Salmo 100: 5
Aliméntate de la verdad
Tan solo hablamos un poco acerca de tres atributos de Dios: Su soberanía, Su santidad y Su bondad. Solamente quería mostrarte que en Su Palabra, Dios ha revelado Su carácter. Y cuando te encuentres en la dificultad, tu mente va a regresar a recordar lo que ya has depositado. Así que, te animo a guardar el tesoro más valioso en tu mente y corazón para que en el día de sufrimiento, tus pies estén firmes y esperanzados en que Dios tiene un buen plan para este dolor. Tu teología, lo que conoces acerca de Dios, importa. Aliméntate de Su Palabra.
¡Dios te bendiga!
-Ana Robinson
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Hermoso. Gracias por compartir estas verdades. Definitivamente nuestra teología, como bien dices, importa. Dios te bendiga.
En las situaciones cotidianas o en las grandes decisiones es cuando sale a la luz lo que realmente creemos acerca de Dios. Por eso debemos informarnos, estudiar y prepararnos: para enfrentar cualquier situación sabiendo a Quién le pertenecemos.