Revisión de libro: Por el poder del Espíritu del pastor Miguel Núñez

Es posible vivir siendo usados por el poder del Espíritu Santo. Pero esto muy probablemente no se verá de la manera que piensas: con manifestaciones sobrenaturales y extraordinarias. El Espíritu de Dios hace Su trabajo extraordinario a través de personas ordinarias como tú y como yo. Cuando sometemos nuestros pensamientos, decisiones, esfuerzos, recursos y todo lo que tenemos a Su señorío es que el Espíritu Santo se manifiesta.

El fruto del Espíritu

El apóstol Pablo nos explica en Gálatas 5:22-23 que el fruto del Espíritu es una consecuencia de someter nuestras vidas a Dios. A partir de nuestra renovación, esa vida nueva que recibimos en Cristo es que podemos manifestar actos externos de bondad hacia otros. Pablo, en esta porción de la carta, nos da una lista extensa de las obras de la carne, las obras pecaminosas y después la contrasta con lo que un verdadero hijo de Dios debe manifestar:

«Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu..»

De esta transformación interior que el Espíritu Santo hace en la vida del cristiano es que las buenas obras pueden producirse. Pero además, es necesario que continuamente deseemos que Dios controle nuestros pensamientos y acciones. El pastor Miguel Núñez lo explica de la siguiente manera en su libro Por el poder del Espíritu:

«Somos la tierra donde el fruto crece. La condición de esa tierra puede ser muy fértil o puede ser de mala calidad. Un creyente sumiso, humilde y obediente es tierra fértil para que crezca el fruto. Un creyente orgulloso, testarudo y desobediente es una tierra de mala calidad para que el fruto crezca. Y así podemos ver que nuestra santificación es un trabajo del Espíritu de Dios que va de la mano con nuestras obras de obediencia»

Una vida libre en el Espíritu

Vivir por el poder del Espíritu significa vivir en dependencia de Dios para poder hacer toda buena obra que Él quiere que hagamos (Ef 2:10). Es solamente a través del poder de Cristo, quien venció la muerte y el pecado en la cruz, que podemos vivir vidas libres de pecado, renunciando a toda maldad que habita en nosotros. Y esa transformación, esa vida nueva que hemos recibido por medio de Cristo, la hemos recibido solo por medio de la gracia, el regalo inmerecido de parte de Dios (Ef 2:8; 2 Co 5:17; Tit 2:11-12)

«Necesitamos aprender a ver el fruto del Espíritu como un regalo de Dios para vivir de una mejor manera la vida que Cristo compró para nosotros. No cultivar el fruto del Espíritu es desperdiciar lo que Dios ha querido regalarnos. Y sin ese fruto, su carga no es ligera y su yugo no es fácil (Mt 11:30). Mas bien, en ausencia del fruto del Espíritu los mandamientos de Dios son difíciles (1 Jn 5:3), que es como la mayoría lo siente. En cambio, desarrollar el fruto del Espíritu en nosotros glorifica y complace a Dios. Recuerde las palabras de Cristo: “En esto es glorificado mi Padre, en que den mucho fruto” (Jn 15:8a). No podemos vivir el evangelio en la vida diaria sin el fruto del Espíritu, y ese fruto es el resultado de la llenura del Espíritu…»

Nuestras vidas, al depender de la fuerza del Espíritu Santo, podrán producir obras que agradan a Dios y que traen gloria a Su Nombre.

Si quieres aprender más sobre lo que significa ser llenos del Espíritu, adquiere el libro: Por el poder del Espíritu del Pastor Miguel Núñez. Disponible en amazon, en el sitio web de Editorial Vida o en tu librería local.

Soli Deo Gloria
-Ana Robinson

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