La Biblia es para mamás (parte 2)

La semana pasada les compartí cómo es que toda la Biblia nos informa en nuestra labor de la crianza. Puedes leer el primer artículo de esta serie haciendo click en la liga de abajo.

La Biblia es para mamás (parte 1)

Si este es el trabajo que Dios nos ha dado, y si Cristo está en nosotras, entonces Él quiere que apliquemos todas las verdades bíblicas en esta tarea. Comenzamos revisando los primeros 14 versículos del capítulo 3 de Colosenses en la primera parte. Hoy continuaremos viendo qué nos dice la Palabra de Dios que debemos aplicar en nuestra maternidad. Nuestro pasaje es: Colosenses 3:15- 16.

Recordemos que aquí, el apóstol Pablo le está hablando a la iglesia en Colosas, exhortándolos a confrontar ciertos mensajes falsos que se estaban proclamando entre los cristianos. Además, el mensaje de la deidad de Cristo es explicado en los primeros dos capítulos. Ahora, continúa su mensaje explicándonos quiénes somos en Cristo. Cuando las cosas se ponen difíciles al criar a mis hijos, nada me trae más esperanza que recordar quién soy en Cristo.

Ten paz

Tenemos la paz de Cristo al ser reconciliadas con Él por medio del arrepentimiento de nuestros pecados y la fe en el sacrificio de Jesús en la cruz. Esta es una paz posicional: ya no somos más enemigas de Dios, estamos en paz con Él. ¡Qué gran verdad! Puedo regocijarme porque estoy mucho mejor de lo que merezco. Y esta salvación ha sido ganada por Cristo. Yo no tuve que hacer nada para merecerla. Además, esta salvación no se me puede quitar. ¡Soy una hija de Dios, para siempre!

«Que la paz de Cristo reine en sus corazones, a la cual en verdad fueron llamados en un solo cuerpo…»

Colosenses 3:15a

Ya que hemos sido reconciliadas con Él y tenemos una paz posicional, también podemos tener una paz práctica. Podemos experimentar paz al recordar su bondad hacia nosotras y su soberanía en nuestras vidas. ¡Dejemos que estas verdades informen nuestros sentimientos!

Mi amiga Vanessa siempre se despide en sus correos electrónicos con el saludo «gracia y paz». Refiriéndose a que Dios nos da la gracia para cada falta, y la paz para cada circunstancia. Si no sentimos paz, pidámosela a Dios, y Él responde.

«Por nada estén afanosos; antes bien, en todo mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús.»

Filipenses 4:6, 7

Se agradecida

Debemos ser agradecidas por todo lo que Dios ha hecho por nosotras, podemos encontrar razones para regocijarnos. Pero, a veces no nos sentimos así. Es posible que las dificultades de la vida nublen nuestra visión y solo podamos ver lo doloroso y extenuante que es la vida. Créeme, he estado ahí. Si nos detenemos y practicamos dar gracias a Dios, nuestra manera de ver las cosas puede cambiar. Hacemos esto al venir a Él en oración en cualquier circunstancia en la que nos encontremos, siempre podemos encontrar razones por las cuales agradecer.

«…y sean agradecidos.»

Colosenses 3:15b

Cuando estoy en una temporada de dificultad, me ha sido de ayuda el detenerme y escribir 3 cosas por las que estoy agradecida en ese día. Hay temporadas en las que elijo detenerme 3 veces a hacer esta práctica. Así entreno a mi mente a enfocarse en las bondades del Señor. Podemos confiar en que nuestro Señor tiene cuidado de Sus hijas y en que nada se escapa de Su Soberanía. (Rom 5:1; Fil 4:5-7)

Habita en la Palabra de Dios

«Que la palabra de Cristo habite en abundancia en ustedes…»

Colosenses 3:16b

Necesitamos permanecer en la Palabra de Dios estudiándola constantemente. En los primeros años de maternidad podría ser simplemente al hacer nuestro plan de lectura en voz alta con nuestro bebé. A los bebés les encanta escuchar la voz de sus madres. Podemos hacer un excelente uso de este tiempo y oportunidad para alimentarnos de lo que dice Dios y comenzar a entrenar a nuestros hijos a escuchar.

La maternidad es un ministerio de amonestar e instruir en el Señor, de proclamar y ser ejemplos del evangelio. Al estar tanto tiempo con nuestros hijos, tendremos muchísimas oportunidades de proclamar el evangelio. Cuando nuestros hijos ya estén en edad de comprender y escuchar por algunos minutos, podemos comenzar a enseñarles lo que el Señor dice. Podríamos estudiar con ellos a través de un libro de historias bíblicas para niños. Y podemos buscar las referencias directamente de nuestras Biblias. Cuando ellos ya puedan leer, ellos mismos podrían leer en voz alta pequeñas porciones de la Biblia directamente desde sus propias Biblias. Y así podríamos hacer nuestra lectura con ellos.

Muchas veces he pecado siendo egoísta y queriendo que el tiempo de estudio de la Biblia sea un tiempo para . Cuando claramente es un tiempo para adorar a Dios. Pero si hay una pequeña persona que interrumpe mi tiempo, estoy dispuesta a pecar con enfado o ira. ¡Que tontería! Todo el fin de hacer nuestro estudio bíblico es que aprendamos a amar a Dios y a nuestro prójimo, comenzando por los de nuestra casa.

Si puedes despertarte mucho más temprano que tus hijos, ¡hazlo! Pero, si esto no es posible, no debería ser ningún impedimento ni motivo de irritarte o desanimarte. Abraza esta etapa e incluye a tus hijos en esta práctica. Bendícelos a ellos al darles estas verdades bíblicas desde una temprana edad. Sí, te van a interrumpir, pero es posible perseverar. Tu vida no es tuya, deja que el Señor te use para bendecir a tus hijos en esta práctica.

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