Mamá, ¡no te rindas!

Fotografía por Tirachard Kumtanom

No me gusta mucho hacer ejercicio. Siempre he pensado que no soy buena en los deportes. Era la típica niña a la que le daba miedo la pelota y mejor se movía en lugar de intentar patear o atrapar el balón.

Me daba miedo el dolor de un posible golpe y el dolor de mi estómago al correr. Pero he aprendido que este tipo de esfuerzo vale la pena. Mi cuerpo y mi mente trabajan de una mejor manera los dias en los que hago ejercicio.

El dolor y esfuerzo que me hacen sentir miserable durante el entrenamiento rinde su fruto: mayor capacidad de levantar peso, mayor energía, menor dolor muscular, mayor capacidad de concentración, etc.

Y así también soy espiritualmente. Naturalmente me cuesta trabajo el dedicar mi tiempo a leer la Biblia, a la oración y a congregarme constantemente al encontrarme en una etapa tan ocupada.

Talvés tengo buenas intenciones y hasta un plan definido, pero mis niños pequeños me interrumpen. O talvés el problema es que el trabajo nunca se acaba y cuando termina el día estoy tan agotada que todo lo que quiero hacer es sentarme a comer un postre y a ver Netflix.

Pero así como el ejercicio, el buscar a Dios es una disciplina. Y es posible el crecer en nuestra capacidad de buscarlo. Y créeme, cuando empiezas a probarlo y a ver que tan grande y bueno es Dios y cómo su presencia va transformando tu vida, te darás cuenta que vale la pena el esfuerzo.

Salmos 19:10 dice que su ley, sus mandamientos y su Palabra es más deseable que el oro afinado y mas dulce que la miel.

¿Haz experimentado este deleite al leer su Palabra?

Si no lo has hecho te animo a hacer esta oración:

Padre, dáme más deseo de conocerte, perdóname por no valorarte como el que realmente eres: mi Rey.

Dios en su gracia puede darnos la capacidad para buscarlo más.

Y podemos crecer en disciplina, en conocer más de Dios, en aumentar nuestra fe y en amar de una mejor manera a nuestro prójimo. Porque nuestros matrimonios, nuestras relaciones de amistad y la crianza de nuestros hijos valen la pena.

“El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.” Mateo 12:29-31

¿Cómo puedes amar más a Dios y a tu prójimo (familia, amigos, vecinos)?

Buscar a Dios siempre vale la pena.

En el siguiente blog hablaré sobre algunas maneras prácticas de buscar a Dios.

Otros artículos relacionados:

Porqué necesitas leer la Biblia en este año

Tengo niños pequeños, ¿cómo puedo crecer espiritualmente?

Este artículo en inglés de Betsy Gómez publicado en Risen Motherhood (mi recurso favorito para madres) dice: “Por fe podemos confiar en la revelación escrita de Dios. Es la fuente segura de sabiduría que necesitamos para permanecer firmes. No hay sustituto en esta tierra del gozo inagotable que la Palabra de Dios dá.”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s