Un consejo para una mamá con manos llenas

Los hijos son una bendición de Dios. Él los creó y fue en su plan que ellos llegan a ser parte de nuestras vidas.

“He aquí, herencia de Jehová son los hijos;
Cosa de estima el fruto del vientre.

Como saetas en mano del valiente,
Así son los hijos habidos en la juventud.

Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos;
No será avergonzado
Cuando hablare con los enemigos en la puerta.” Salmos 127:3-5

Pero también es verdad que muchas veces nos podemos sentir inadecuadas al cuidar de ellos y al criarlos.

Mi hijo nació cuando mi hija todavía no tenía 2 años. Los siguientes seis meses fueron unos de los más difíciles para mí. Mi amiga también tenía una nena de 2 años y estaba a punto de tener otra cuando se atrevió a preguntarme al terminar el servicio de la iglesia: “¿Qué consejo me puedes dar ahora que estoy a punto de ser mamá de dos?”.

Mi respuesta fue rápida. Sin dudar le dije que el versículo, el mandamiento que dice: “Oren sin cesar“, nunca había sido tan real en mi vida.

En muchas ocasiones mis dos hijos se encontraron llorando al mismo tiempo, cada uno necesitando algo diferente. Mi hija de dos años necesitaba ayuda para usar el baño al mismo tiempo que me encontraba amamantando a mi bebé. ¡Qué tiempos!

Decenas de pequeñas oraciones tuvieron que inundar mis días. Y Dios contestó. Muchas veces no de la forma en la que yo quería, pero siempre lo hizo. Mucho de lo que tenía que cambiar en mí era mi actitud y mi falta de gratitud.

Creo que me quedé corta con la respuesta que le dí a mi amiga y debí de haberle citado el versículo anterior y el que le sigue inmediatamente:

“Estén siempre gozosos. Oren sin cesar. Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús.” 1 Tesalonicenses 5:16-18

Dios sabe que como humanos vamos a tener dificultades y por eso en este pasaje se nos recuerda que esta es la voluntad de Dios para nosotros. Esta situación en la que nos encontramos.

En esta etapa de mi maternidad, fue muy fácil el caer en la queja. Y eso está mal. Dios me dice que tenga gozo, Dios me indica que dé gracias.

Oración:

Padre, dáme gozo al hacer las pequeñas tareas de sacrificio de mamá. Ayúdame a amar a mis hijos como a mí misma. Ayúdame a no cansarme de hacer el bien. Dáme sabiduría sobre qué hacer primero. Dáme energías físicas y mentales para instruirlos en tí. Dáme un corazón agradecido, y que ellos vean en mí el gozo de amarte y seguirte .

En Cristo Jesús, Amén.

Otros recursos:

Mamá, ¡ora por gozo!

Mamá, ¡tén paciencia!

Oración de humildad

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